• Titulo

    La creación de contextos funcionales de aprendizaje en poblaciones socialmente desfavorecidas
  • Autor (es) / Colaborador(es)

    Myriam Teresa Anzola Muñoz-Tebar
  • Institución

    Universidad de Los Andes
  • Tipo Documento

    Trabajo de ascenso
  • Resumen

    Español

    La historia de la humanidad se nutre de la vida de sus hombres, de sus momentos de genialidad que resolvieron grandes problemas y suscitaron intensas controversias. Cada una de estas vidas toma su curso a partir de las circunstancias que vivieron sus sujetos protagónicos. Son la sumatoria de momentos claves del discernimiento humano unidos a posibilidades de realización. Estos momentos claves en que tenemos ideas brillantes los vivimos todos. Las posibilidades de realizarlos en cambio, lamentablemente no están repartidas de manera equitativa. No es cierto que los grandes inventores hayan sido únicamente hombres, jóvenes, de raza blanca y cerebro occidental. La raza humana ha esparcido su genialidad, si no en la misma proporción, al menos en la misma jerarquía entre: europeos, asiáticos, africanos, australianos y americanos. La mayoría han sido hombres pero también ha habido mujeres, la mayoría han sido europeos, pero los ha habido en los otros cuatro continentes, la mayoría han sido blancos pero ha habido de raza amarilla, negros o de raza india, la mayoría hicieron sus descubrimientos jóvenes, pero hubo quien los logró en la vejez. El reto de la humanidad entonces, no es reproducir en altas proporciones una tipología de genialidad entre quienes viven circunstancias parecidas. El reto más interesante en cambio, y en especial para el futuro de los países más jóvenes de América Latina, debe ser reproducir las circunstancias proclives para la genialidad en cualquier entorno que pretenda el cultivo de los seres humanos. Reproducir emporios de grandeza científica, espiritual y existencial requiere de una gestación sana en un ambiente propicio para la libertad, para el crecimiento del alma para la construcción de la moral, con estos ingredientes el conocimiento ineludiblemente habrá de brotar, no como bendición supranatural, sino como parte de la evolución propia del crecimiento integral del hombre. Todos nacimos para ser inteligentes, todos nacimos para recrear la historia, algunos en el camino desarrollan un interés especial por algún tema particular, tema que se convierte en dulce tormento del espíritu, tormento que solo cesará en el momento en que logre descifrar sus misterios. Misterios que serán aliento para continuar en el mundo de las ideas.