• Titulo

    Un estudio sobre la estructura de las señas de la lengua de señas venezolanas LSV
  • Autor (es) / Colaborador(es)

    Rafael Alejandro Oviedo Palomares
  • Institución

    Universidad de Los Andes
  • Tipo Documento

    Trabajo de ascenso
  • Resumen

    Español

    Las personas Sordas, que no tienen un pleno y natural acceso a las lenguas habladas de su entorno, han desarrollado complejos sistemas de comunicación que usan las manos y el cuerpo para manifestarse, y que son captados visualmente. Estos sistemas, comúnmente designados en la literatura especializada en Hispanoamérica como lenguas de señas (Gómez 1997, Mejía 1996, Oviedo 1996, Massone 1993, Pietrosemoli 1991) son considerados lenguas naturales, que fuera de las particularidades debidas al canal de manifestación, presentan las mismas características fundamentales de las lenguas habladas (Engberg-Pedersen 1993, Klima y Bellugi 1979). La literatura dedicada al tema comienza a aparecer a inicios de la década de 1960 (Stokoe 1960), y alcanza hoy varios miles de títulos, producidos en más de 90 países diferentes (cfr. Joachim y Prillwitz 1993, así como también http://www.sign-Iang.unihamburg.de/BibWeb/). En nuestro país, el primer trabajo de lingüística de una lengua de señas data de 1987, año en que comenzó en la Universidad de Los Andes una tradición de estudios que ha producido ya varias decenas de títulos (cfr. las referencias hechas en Oviedo 1998, Domínguez 1996 y Pietrosemoli 1991). La lingüística de las lenguas de señas La lingüística de las lenguas de señas tuvo su origen en los estudios que W.C. Stokoe, un investigador de la Universidad de Gallaudet, en Washington D.C., comenzó a publicar a partir de 1960 (Stokoe el al. 1965, Stokoe 1960. Cfr. también Behares 1997). Hasta ese momento, las ciencias del lenguaje no habían prestado atención a las lenguas visuales de las comunidades de sordos, pues se consideraba que esos sistemas de comunicación poseían estructuras diferentes a las de las lenguas habladas, y eran por eso potestad de otras disciplinas. En opinión de los lingüistas anteriores a Stokoe, las lenguas de señas no estaban doblemente articuladas. La doble articulación (Hockett 1974), una de las características esenciales de los sistemas lingüísticos, establece que las lenguas están compuestas por un eficiente sistema de unidades organizadas en niveles complejos y sucesivos de organización, que permite, a partir de combinaciones regulares, crear un número potencialmente infinitos de significados a partir de un número reducido de unidades de sonido y sentido. Los sonidos vocálicos y consonánticos de las lenguas habladas, que son siempre relativamente pocos en número (el español venezolano, por ejemplo, no tiene más de cuarenta distintos sonidos -cfr. Obediente 1983), conforman un nivel básico, en el que el significado no se incorpora todavía. Esas unidades se combinan, de acuerdo con ciertas reglas, en un nivel más complejo, en el que a ciertas cadenas de sonidos corresponden ciertos significados. Esos dos niveles, conformados por un número preciso de unidades de distintos niveles de complejidad, permiten generar un enorme caudal de oraciones y frases. Esa característica es la llamada doble articulación.